domingo, 28 de junio de 2009

La Princesa y el Mendigo

Argumento: El Rey Hamill necesita un heredero para evitar que su malvado hermano Migal acceda al trono, por ello pide ayuda al mago Epos, pero quien le ayuda es Gamesh, su aprendiz. Una serie d einfortunios le hacen creer al Rey que el bebé ha muerto y hace pasar a una niña recien nacida por su hija Mirabella. Pero el verdadero hijo del Rey se criará con el hijo de un campesino como si ambos fueran hermanos. Epos organiza un juego con Gamesh apostando que el príncipe no llegará a ocupar el trono. Años después, Mirabella conoce a los dos hermanos y se enamora.

ANÁLISIS DE LA PRINCESA Y EL MENDIGO

Lo mejor

Los diálogos, muy cuidados y seleccionados.
El giro que da la historia en la última media hora (como en todas las miniseries de Lamberto Bava).
La música y los decorados.
La idea de la libertad contra la esclavitud de la magia.
La duda entre Ademaro y Leonardo, que uno de ellos es el hijo del rey.
Las historias paralelas: Mirabella entre dos amores y la apuesta entre Epos y Gamesh. Creemos que ellos no verán jamás al mago y al aprendiz, hasta que Mirabella se revela contra el que cuenta “su historia” y ambas se intercalan.




Lo peor:

La luna hablando (realmente cantando) con el rey Hamil para decirle lo que tiene que hacer.
La escena donde Leonardo arroja a Mirabella al estiércol.
Sacar el líquido de Nos, Cos y Los para revivir a Ademaro.

Atributos:

Rey Hamil: bueno y justo
Reina: la más sufrida.
Migal: traidor, ambicioso sin escrúpulos.
Epos: el mago controlador.
Gamesh: eternamente nino.
Mirabellala que no acepta su destino, la princesa triste.
Ademaro: romántico, culto y sensible.
Leonardo: arrogante, presuntuoso y presumido. Un líder.
Caleb: el jefe de la aldea.
Azira: la decisión.
Sariba: la confidente.
Los, Cos y Nos: el disfraz.

Lo más:

Bello: la Reina se toma la pócima para tener hijos y en ese momento se abren las ventanas y comienzan a caer pétalos de rosa como símbolo de fertilidad y de vida.
Estúpido: la luna hablando con Hamil.
Valiente: Migal le arrebata el bebé a Hamil y Sariba grita entre la multitud que le devuelva “nuestra princesa” al rey.
Asqueroso: Cos, Los y Nos despiertan a Migal con un lametazo.
Impactante: Hamil trata de sacar de las arenas movedizas al guardia que se ha llevado al bebé, pero lo ve hundirse sabiendo que llevaba al bebé en brazos.
Posesivo: Migal abrazando a Mirabella por detrás.
Gracioso: Epos y Gamesh cerrando el trato con palmadas.
Mala idea: Migal obliga a Mirabela a condenar a un campesino el mismo día de su presentación como princesa. Mirabella le pide a Migal que vaya en persona a capturar a Leonardo.
Cínico: Migal dándole golpecitos en la silla a Hamil cuando Mirabella pide tener un esclavo.
Cuidado: los diálogos, las situaciones y los términos de la apuesta.
Improvisado: Leonardo elige como esposa a Cos (vestido de mujer).
Preparado: el plan de Migal para matar a Hamil y acceder al trono.
Pérfido: el verdadero plan de Epos.
Desesperado: Migal en su último esfuerzo para sentarse en el trono.
Inesperado: Hamil se va de la cueva de Epos y, del gran mago, sale un niño pequeño. La verdadera identidad del hijo del rey… y la verdadera identidad del padre de Mirabella.
Recreado: la cueva de Epos con sus murales y artilugios como el espejo-pantalla desde el que ven todo, el anillo que obligaría a Mirabella a amar a Epos, cuando deja a todos congelados parecen piezas en un tablero de ajedrez.


Frases antológicas:

“Si cuando soy malo lo hago bien, cuando soy malvado soy verdaderamente un genio” (Epos).
“He tenido los sueños más bonitos: los que se tienen con los ojos abiertos y no te abandonan al despertar” (Ademaro).
“Ella es un sueño: ella no existe. Pero yo la reconoceré cuando la encuentre” (Ademaro).
“Muerde tú primero para saber dónde tengo que poner los labios” (Leonardo).
“Pues para ser la mujer de tu vida la conoces más bien poco” (Caleb a Leonardo)
“A mí no me engañas, Migal, no se saca al ejército para ir en busca de un ladrón de caballos” (Leonardo a Migal).
“Me casaré con el que ha elegido mi padre” “¡Y he de casarme con la princesa sólo porque cualquiera es mejor que Migal!” (Mirabella y Leonardo).
“Yo no estoy dispuesto a sacrificarme. ¡Gánate el trono!” (Migal a Leonardo).
“Ahora se han cambiado las tornas, ya no es la princesa y el mendigo, ahora es el príncipe y la mendiga” (Leonardo a Mirabella)
“¿Cómo te has atrevido a dirigir mi vida, Epos?” “¿Y acaso no es lo mismo que tú has hecho con Leonardo?” (diálogo entre Mirabella y Epos).
¿Y creías que había hecho esta apuesta únicamente por el mero placer de humillarte? (Epos a Gamesh).
“¿Y qué pasa cuando un personaje se revela contra el que cuenta su historia?” (Mirabella).
“Será destino no decidido ni por las estrellas ni por un mago que cuenta malas historias, sino decidido por mí” (Mirabella).

Escenas memorables:

Los pétalos de flor sobre la reina y el nacimientos del príncipe.
El destino (Gamesh) y el caos (Epos) mientras juegan la partida, sobre todo cuando Leonardo habla bien de Mirabella y ella no lo escucha, sin embargo sí que llega en el momento en el que él la está criticando.
Ademaro y Leonardo enfrentándose con la espada por Mirabella.
Los dos enfrentamientos entre Leonardo y Migal.
Leonardo vestido de bufón y corriendo en la cacería.
La última decisión de Gamesh: destruye el líquido que le da fuerza a Epos La muerte de Epos y que esto provoca en Mirabella y Ademaro.

Las trampas:

¿Y creías que había hecho esta apuesta únicamente por el mero placer de humillarte? Pues sí, la partida había comenzado mucho antes, con Sariba y el “hombre misterioso”, la apuesta entre Epos y Gamesh ya tenía escrito un final.
Había que haberlo sospechado cuando dijo “ya sé lo que pretendes, quieres que la princesa se case al final con el mendigo y el verdadero príncipe acceda al trono, pero ésa es tu historia, Gamesh, no la mía” (iba por delante de los acontecimientos).
Pero, evidentemente y tal y como están expuestos los términos de la apuesta, Gamesh es el ganador. La apuesta era que el verdadero hijo del rey subiera al trono y que la princesa se casara con el mendigo. Literalmente, se cumplió. Gran fallo de Epos, que no especificó que la princesa se tuviera que casar con el verdadero príncipe.
¿Pero hizo trampas Gamesh? Cambió la flecha, introdujo mágicamente un grabado donde no había nada, y esto desencadenó el final. Con razón exclamó Epos “¿Qué es toda esta trama de la flecha, esto es cosa tuya, Gamesh”


La escena que no ocurrió y hubiera quedado preciosa:
Los labios de Mirabella son los que tenían que haber despertado (devuelto a la vida) a Ademaro y no el líquido que Gamesh saco de Cos, Los y Nos, pues ese líquido lo llevaba todavía Mirabella en sus labios.
La escena que no ocurrió pero hubiera sido muy graciosa: En una escena un guardia intenta seducir a Cos y, como está con Los y Nos (los tres vestidos de mujeres) y le dice “Puedo traer a un par de amigos”. Cos le contesta “Tú tráete a un par de amigos y ya verás qué risa”. Pues hubiera sido graciosa la escena si los hubiera traído.


¿Se podía adivinar quién era el verdadero hijo del rey?

Pues según los ingredientes que puso Gamesh al “fabricar” la pócima, vemos que se correspondían perfectamente con el carácter del verdadero hijo del rey. Realmente, Gamesh acierta inmediatamente quién es. Epos falla, aunque sí que acierta de quién está realmente enamorada Mirabella (aquí Gamesh falla).

Las preguntas del millón:

¿Por qué Azira le puso a Leonardo el nombre de su padre de Ademaro el nombre del padre de Caleb? ¿no resulta cínico? Es curioso que, cuando los dos hermanos se enamoran, Ademaro se lo cuenta a Azira, y Leonardo a Caleb.
¿Por qué Migal era tan atractivo siendo el malo?
Después de que Leonardo se enterase de que era el hijo del rey dijo esta frase: “Ahora se han cambiado las tornas, ya no es la princesa y el mendigo, ahora es el príncipe y la mendiga ¿para qué iba yo a querer a una sierva?” ¿Cómo es posible que Mirabella prefiriera quedarse al final con Leonardo? (sobre todo si tenemos en cuenta lo atractivísimo que es Ademaro).
¿Quiénes eran Cos, Los y Nos? Respuesta: Cos era el ratón, Los era el perro y Nos era el gato.